¡No Lo Hemos Perdido!

El fin de semana pasado, pasamos tiempo con algunos de nuestros mejores amigos, B.C. (antes de los niños). La última vez que nos vimos, nuestra hija major era un bebé, hace 23 años. Ahora, todos sentimos que somos los mismos por dentro, pero nuestro vemos que nuestro cabello ha cambiado de color o se ha caído, nuestros cuerpos duelen, a veces olvidamos la palabra que necesitamos decir o lo que queremos decir, repetimos algo que dijimos hace 30 minutos...Los "chistes de papá" luyen por doquier. Pero recordamos amigos en común, las mismas viejas canciones, las mismas películas y bandas favoritas, y nos recordamos el uno al otro, como esos adultos jóvenes con mucha vida por delante. Nos conectamos al mismo nivel y tenemos sentimos la misma simpatía el uno para el otro.

Fue divertido volver a conectarnos, ponernos al día con la vida que hemos vivido, la vida en la que estamos actualmente y lo que estamos esperando para el futuro cercano. Era como si hubiera pasado toda una vida, pero nada de tiempo en absoluto; todos éramos diferentes, sin embargo, nadie había cambiado.

Hubo un momento divertido, después de un momento olvidadizo de una de mis amigas, quien dijo: "me lo perdí". Pasaron unos segundos y luego dijo: "No estoy segura de haberlo perdido". Nos reímos y luego le dije: "Sé que no te lo perdiste, porque yo estaba allí! Todos estuvimos".

Es bueno tener amigos que saben que en realidad estuviste Ahí. En aquel entonces nos divertíamos juntos, éramos más jóvenes, más delgados, más nítidos, más enérgicos, y más saludables. Pero no habíamos vivido en diferentes partes del país, conocido a una variedad de personas y aprendido a apreciar nuestras diferencias, criamos niños desde racién nacidos hasta adultos, experimentamos cambios de trabajo, picos y valles, padecimos enfermedades y perdimos padres, aprendimos la lección después de cada lección, a veces la misma varias veces. Así que he llegado a la conclusión que nadie ha "perdido," en el sentido de volverse menos de la versión de nosotros mismos que éramos hace 20 años. Todo lo contrario, hemos crecido con cada experiencia, cada lección, cada relación que ha impactado quiénes somos.

Hemos dejado que Dios nos transforme en versiones más sabias, más pacientes, amables, amorosas, comprensivas de lo que éramos es más importante que tener un recuerdo inmediato de cada palabra en nuestro vocabulario o rodillas no artrícas. Supongo que si vamos a "perder" algo, debemos trabajar para dejar ir el miedo, el dolor, la ira, la culpa y la vergüenza. Sería un mundo ideal, verdad?

Unos pequeños pasos hacia ese objetivo pueden llevar toda la vida, pero podemos ser mejores versiones de nosotros mismos al centrarnos no en lo que hemos "perdido," sino en el equipaje que podríamos eliminar, el crecimiento que aún tenemos que desarrollar y la gratitud por la oportunidad de cada nuevo día.

Si hacemos conciencia de eso, cualquiera que sea la etapa de la vida en la que nos encontremos, sumaremos experiencias ricas y plenas que queremos tener, y la tendríamos la confianza de que nuestro tiempo aquí está bien usado.

"Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.   Juan 10:9-10

Add caption

Comentarios

Entradas populares